Virgen de Fátima

Nuestra Señora del Rosario de Fátima, más conocida como La Virgen de Fátima, es una advocación con que se venera en el catolicismo a la Virgen María. En la misma línea que otras apariciones marianas, tuvo su origen en los testimonios de tres pequeños pastores llamados Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, quienes afirmaron haber presenciado varias apariciones marianas en la Cova da Iria, Fátima, en Portugal, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. A partir de entonces, esta advocación mariana extendió su fama más allá de sus límites locales para llegar a todo el mundo. Su principal lugar de culto es el santuario de Fátima, ubicado en la ciudad del mismo nombre en el municipio de Ourém, Portugal. Considerado uno de los centros de peregrinación católica más importantes del mundo,​ el santuario de Fátima edificado en el lugar recibió 7,3 millones de peregrinos en el año 2011.​

Origen

Fátima es un lugar importante en el contexto de la Iglesia Católica. Fue en esta pequeña aldea que en 1916, tres pequeños pastorcitos recibieron la visita, primero de un Ángel y después de una «Señora más brillante que el sol» que se identificó como Nuestra Señora del Rosario.

Esta localidad, dice la leyenda, tiene un nombre de origen árabe que significa «lugar elevado», en homenaje a una princesa mora de nombre Fátima, que le fue atribuido en honor a la hija de Mahoma. Apasionándose por el valeroso templario Gonzalo Henriques, la princesa se convirtió al cristianismo y recibió el nombre cristiano de Oureana.

Esta ciudad y Nuestra Señora ocupan un lugar especial en la mente y en el corazón de muchos musulmanes y de personas de otros credos. La historia de cómo esta pequeña aldea se desenvolvió cambiando el destino de millones de peregrinos es impresionante. Muchos sienten que el Mensaje de Fátima representa una alternativa a la agitada vida que domina el mundo de hoy. El Papa Juan Pablo II tiene un especial cariño por Fátima, habiendo entendido el mensaje de Nuestra Señora, entre otras cosas, como una respuesta a las corrientes materialistas de los tiempos modernos, que cada vez van creando una mayor diferencia entre ricos y pobres, resultando inevitablemente en disturbios sociales y guerras.

En la época de las Apariciones, Portugal era un país republicano donde se imponían severas restricciones a la Iglesia Católica, siendo expulsadas del país algunas órdenes religiosas y figuras eclesiásticas. Fue en este contexto que los tres pequeños pastorcitos de Fátima recibieron las manifestaciones sobrenaturales.